El Cine de Terror Costarricense: Una Reseña ►Horror Hazard◄

3/7/2020


El cine nacional ha evolucionado en cuatro estadios de su historia, cada uno de ellos con sus características propias, función e incidencia social.  Por ejemplo, en 1898 nacieron los noticieros en formato de película muda y consistían en rodajes de los eventos más importantes de la semana. Su precursor fue Armando Céspedes con su informador de la época: Céspedes Journal. Este mismo personaje se le debe la producción de la primera película costarricense llamada La procesión del Congreso Eucarístico.

En 1929 se presentó la primera película sonora en suelo nacional de Warner Brothers, titulada Con la Canción en los Labios. Un año después, se produjo nuestro primer largometraje, una cinta denominada El retorno, en 35 milímetros, con el guion de Gonzalo Chacón Trejos, primer cineasta costarricense.

Será hasta 1984, con el lanzamiento del filme La Segua (conocida también como el Beso de las Brujas), dirigida por Antonio Iglesias y basada en el libro de Alberto Cañas, que se puede hablar de la primera película nacional de terror. 


La película cuenta la historia de José Corona, pretendiente de Encarnación Sancho, quien una noche cree que la encuentra sola en el campo y al tratar de llevarla al pueblo, nota que es un monstruo. Poco tiempo después, la supuesta Encarnación hace que otro pretendiente llamado Camilo de Aguilar sufra un accidente mortal. Ella queda afectada pues se considera la causante de todo, quedando en un estado emocional deplorable.



Con Password, del año 2002, Costa Rica de la mano de Andrés Heidenreich, lanza su primer thriller. Carla, niña de 12 años vecina de San José y de familia de clase media, encuentra amistad en una sala de chat de internet con un niño de 14 años que, sin darse cuenta, es en realidad un hombre mayor que forma parte de una red de prostitución infantil. Esta considerada como una de nuestras grandes producciones con un guion sólido y ganadora de muchos reconocimientos a nivel internacional. 



En el 2008 se grabó El psicópata, de Luis Mena, basada en hechos reales ocurridos en Costa Rica.  Fue un intento de regenerar los crímenes atroces acontecidos entre 1986 y 1996 en el país e imputados a un homicida con anomalías emocionales. La crítica de la época destrozo la cinta, tachándola inclusive de desastre y de retroceso en las producciones costarricenses. 


A partir del 2010, de la mano del director Miguel Gómez, el país incursiona más visiblemente en el género del terror. En esta línea están: El sanatorio (2010) y El fin (2012). Ambas combinan jovialidad con terror, en indudables remedos de los contextos que plantean.

La película El Sanatorio se escenifica en Cartago, específicamente en el Sanatorio Dr. Carlos Durán, para tuberculosos, construido en 1915 y clausurado en 1973. Es un lugar aislado que con el transcurrir de los años ha alimentado el morbo de cientos de historias y leyendas urbanas, desde espíritus de médicos, enfermeras y niños, hasta una monja y una niña que emiten quejidos. 

A partir de ese escenario popular, la cinta desarrolla la historia de un grupo de jóvenes que quieren grabar un documental sobre esa supuesta actividad paranormal. En esa aventura les tocará soportar muchas experiencias de ansiedad y horror bajo un modesto montaje y unos efectos especiales muy obvios y limitados. 

A pesar de lo anterior, la película fue un éxito de taquilla, obtuvo claramente una mala crítica, pero ganó un par de premios: el del Público –la Calavera Dorada– del Festival de Cine Mórbido, en México, y el premio “Revelación” en el Fantaspoa International Fantastic Film Festival, en Brasil. 



Miguel Gómez es un cineasta que sabe y entiende bien quien es su público, y bajo esa premisa con su tercer filme (El Fin), repitió la fórmula exitosa. En esta película, Nico y Carlos, un par de “compas”, deciden pasar el fin del mundo en la playa.  En el camino, recogen al papá de Carlos y aparece un personaje constituido por una chica embarazada que la encuentran peleando en la calle con su novio. A partir de ahí se van dando eventos dramáticos como la muerte del papá de Carlos, el nacimiento del niño, la aparición de otros personajes como los niños huérfanos, que moldean el guion hasta dejar un final abierto donde no sabemos que pasará. 



Con La Región Perdida (2009), de Andrés Heidenreich, sucede algo semejante al trabajo de Gómez en El Sanatorio, pues de igual forma mezcla el mito y el horror con la historia del asesinato de una figura histórica costarricense. 

Sin embargo, la crítica también atacó muy fuerte a la cinta aduciendo que esa mezcla de falso documental y película de género nunca funcionó adecuadamente. 



Llegando a los 2010 damos con un intento un poco más serio y con más recursos llamado Donde duerme el horror, de Ramiro y Adrián Bogliano, producido por Óscar Castillo. Se trata de una historia de brujas, zombis, robos y muertes. Con esos ingredientes, el guión entremezcla tres líneas: la de la Banda del Mirlo, que busca un botín de 250 mil dólares; la historia de Laura y Miguel, dueños de un hotel de turismo de aventuras, y el de la posada de dos mujeres, madre e hija, que practican la brujería y la tortura. Todo lo anterior bajo el “encantamiento” de una pata de un mono, amuleto que permite conseguir algunos deseos, pero implica una maldición. 

Acá se repite la historia con la crítica, si bien la narración está bien contada, nunca apareció el terror. Los efectos especiales fueron catalogados de deficientes y por ello a pesar de su alto presupuesto para un país como el nuestro, mejor hubiera sido una inversión en una representación cómica de bajo costo, que tomarse tan en serio un género tan complejo como el horror.



En ese mismo año (2010), se estrenó en El Variedades, la película Adentro Afuera, de Jason Nielsen, quien prácticamente fue no solo el director sino el encargado de hacer toda la realización del filme, desde la dirección de fotografía y de actores hasta la musicalización. La historia trata de un personaje llamada Ana, adolescente que empieza a percatarse de que cuenta con facultades para percibir el futuro y el pasado por medio de un dije familiar. Lo que ella no sabe es que este contiene una maldición de un antiguo conjuro inconcluso. Este dije además está ligado a un juego antiguo con el cual los personajes se vincularán a través de las historias.



Por último, en ese año se estrenó la cinta La Tribulación, un mediometraje de 40 minutos inspirado en el apocalipsis y una historia urbana de los años ochenta en el que se anunciaron tres días de oscuridad y hacinamiento en todo el mundo. Su director es Oscar Cruz y le acompaña en la dirección, el creador del guion, Aarón Elí Mena. El nombre es inspirado en La Biblia pues tribulación es el momento en que los creyentes o no creyentes serán juzgados por diferentes pruebas.


Llegamos al año 2012 con una agradable sorpresa: Tr3s Marías, ópera prima del cineasta Francisco Pako González.  Aunque propiamente no es terror, es un thriller bastante dramático. Ganó dos premios al “Mejor Guion Original”, tanto en el Festival Internacional Ícaro de Guatemala y otro en el Festival “Paz con la Tierra” de Costa Rica, hoy conocido como “Festival Internacional de Cine”.  Además, ganó premio a “Mejor actriz” para Ariadna Retana en Costa Rica y “Mejor Fotografía” en Guatemala. Como puntos altos, la crítica la valora en el guion, las actuaciones y la fotografía, lo cual es un enorme avance para nuestro cine, pues dichos elementos suelen ser los mas deficientes en muchas producciones locales, como se ha reseñado supra. Fue elegida para representar a Costa Rica en la competencia por el galardón de mejor película iberoamericana de los prestigiosos Premios Goya 2013.

Las tres Marías son María José, María Victoria y María Elena, tres personajes que deambulan en un barrio de baja calidad de vida donde lidian con graves problemas económicos. Prostitutas, vividores, acosadores sexuales, asaltantes y víctimas de agresión doméstica, pasan por la pantalla sufriendo en su circunstancia, aberraciones que parecen invisibles a ellos, pero que en algún momento explotan en la cara, como un reflejo de una realidad país.

La fotografía y su ausencia de colores, aporta un ambiente lúgubre, que le confieren a esta película, una apreciación indivisa y muy representativa.


En 2017 debuta en las pantallas Insomnio. La historia acontece con Marcela, quien es una enfermera que comienza a sufrir de insomnio y cuando logra dormir tiene pesadillas. Este escenario irá empeorando con eventos que la harán dudar si sus pesadillas son sólo sueños o realidad y viéndose obligada a enfrentar la difícil tarea de investigar qué sucede.

Visiones de América Central Producciones, fue la empresa encargada de producir este largometraje de 93 minutos de duración. El elenco lo integran Karol Uribe como protagonista, junto con Rodrigo Durán, Silvia Sossa, Manuel Arroyo y Mauricio Desplá, quienes han hecho carrera en cine, teatro y programas de televisión nacional. 

El director y guionista es Marioalonso Madrigal, quien define a su obra como de suspenso psicológico y que no solo apunta al entretenimiento, sino que insta a la reflexión sobre diversas temáticas de relevancia social. 

La crítica la hizo trizas tratándola inclusive de video casero que nunca debió ser proyectada en cines. 



En forma de documental nos llegó en este 2020, El Psicópata, Crónica de un caso sin resolver. Se trata del primer asesino en serie registrado en la historia de Costa Rica, quien atacó entre 1985 y 1995, dejando 19 victimas. El documental explora el caso desde la criminalística y el análisis del entorno sociopolítico de la época considerando las causas por las que el caso nunca fue resuelto, su impacto y cómo quedó inscrito en la memoria nacional. Estefani Céspedes es la directora y guionista y la obra fue financiada mediante crowdfunding.


No quise terminar esta reseña, sin mencionar una serie de cortos animados dirigidos a niños sobre leyendas costarricenses que también se estrenó este 2020. 

A pesar de que propiamente no es una producción de terror, al tocar nuestras propias creepypastas en un formato novedoso para nuestro medio y reinventando a los personajes legendarios que desde niños nos asustaron, bien vale la pena conversar un poco de esta producción. 


Tremendas Leyendas, de Ruth Angulo de Casa Garabato, cuenta las aventuras de tres niños valerosos que encaran a los espectros más aterradores liderados por su abuela, la Bruja de Zárate. Cada corto narra una historia fantástica llena de eventos naturales desconocidos que se terminan resolviendo a través del pensamiento mágico. La serie se basa en las historias de la oralidad que los abuelos nos narraban, pero se actualiza de una manera entretenida, empezando por un cadejos blanco!  Es una serie de 9 capítulos de 5 minutos cada uno transmitidos por Canal 13 Sinart y se encuentran también en la plataforma youtube.


En conclusión, diremos que la producción cinematográfica nacional ha tenido un crecimiento en algunos aspectos técnicos y se ha profesionalizado, específicamente en la música, fotografía, sonido, montaje o edición. No obstante, los guiones, la narrativa visual, actuaciones y dirección de arte quedan debiendo. Por lo anterior, no podemos decir que se ha elaborado, aún, un filme del género de terror propiamente, de manera exitosa. 

Esperemos que la creciente oferta fílmica nacional donde sus realizadores han mejorado sus propuestas temáticas, de tratamiento y formales, nos den en cualquier momento, una grata sorpresa con un contenido bien aterrador e impactante.

 

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