Atrapados en el limbo: Reseña de Alma (2022)

Director: Sergio G. Sánchez y Kike Maillo.

Guion: Sergio G. Sánchez, Teresa de Rosendo y Paul Pen

Sinopsis: Tras sobrevivir a un accidente de autobús en el que mueren casi todos sus compañeros, Alma se despierta en un hospital sin recordar nada del incidente… ni de su pasado. Su casa está repleta de recuerdos que no son suyos y tanto la amnesia como el trauma hacen que experimente terrores nocturnos y sufra unas visiones que no consigue desentrañar. Con la ayuda de sus padres y amigos, desconocidos para ella, intentará descubrir el misterio que rodea al accidente a la vez que lucha por recuperar su vida y su identidad.


Ya es prácticamente un meme el que Netflix ponga a personajes supuestamente adolescentes interpretados por actores no tan adolescentes. Y esto visualmente sí que desencaja al espectador. Pero es Netflix, eso, y la diversidad de personajes ya sea en orientación sexual como en raza es como el pan de cada día. Dicho esto, hablemos de Alma.

Alma es una serie de terror/sobrenatural/adolescentes que básicamente se resume en “jóvenes del mundo, miradme”. Dirigida por Sergio G. Sánchez que había pasado bastante tiempo de inactividad desde que en 2017 nos trajo “El secreto de Marrowbone”, película que está bastante bien, además de traer a un elenco de categoría para el género de terror como Mia Goth y Anya Taylor Joy. La historia cuenta como un grupo de estudiantes, en un viaje de vacaciones, tienen un accidente en las montañas; que dicho sea de paso un aplauso al gore de los fallecidos. En este accidente sobreviven nuestros protagonistas, Alma, interpretada por Mireia Oriol, de 27 años en aquel entonces, y Álex Villazán, de 28 años, lo típico. Aquí invierten el orden de la narración, es decir, en vez de presentar a los personajes para luego meterlos en apuros hacen lo contrario. Te dan la pieza final del rompecabezas y luego empiezan a aparecer las demás. Y tú como espectador tienes que ir uniendo hilos e ir a los capítulos anteriores para lograr encaminar la trama.


A ver, difícil de entender no es, pero le doy un punto a favor al generar intriga. Todo el rato da pistas, algunas evidentes y otras no, para que el espectador vaya armando su rompecabezas en la cabeza; hasta que aparece un nuevo dato que rompe todo el esquema que tenías formado y tienes que empezar de nuevo.

Por la parte de intriga, suspenso y misterio la serie juega bastante bien sus cartas. Ahora, la parte del terror sobrenatural está cogidita con pinzas. Para empezar, es tan compleja la intrahistoria del porqué que termina por aburrir. Combinar un drama adolescente con elementos sobrenaturales lo hemos visto infinidad de veces, así que no es algo nuevo. El problema en este caso es que le quieren dejar tan en claro la historia sobrenatural que termina aburriendo como si fuese una clase del colegio.

Como desarrollo de personajes, teniendo en cuenta que son 9 episodios y tienen tiempo de sobra, pues no termina de encajar del todo. Como que los buenos son muy buenos, y los malos son muy malos. El problema con esto es que me estas vendiendo una trama en teoría profunda, llena de giros argumentales y la gran revelación final, pero si los personajes son casi monótonos, no me termino de enganchar del todo. El personaje que ves al comienzo es el mismo que ves al final. Incluso Alma, la protagonista (cuyo nombre tiene doble sentido, pero bueno, no quiero spoilear) pasa por todo un proceso de descubrimiento de sí misma, además de traumas pasados que arrastra con ella y que todavía no ha superado, y sin embargo a lo largo de la serie es exactamente la misma personalidad. Estamos hablando de alguien que sufre una serie de experiencias traumantes y además, que existen criaturas sobrenaturales, no me la puedes tratar como si fuera lo más normal del mundo.


Ahora, del tema sobrenatural creo que lo más correcto es calificarlo como un “ñe”. Es decir, se entiende lo que quiere conseguir, pero no da para mucho más. Si que es verdad que cuando tiene que explotar este elemento lo hace bastante bien, sin entrar en exageraciones ni sobresaturaciones. Punto a favor por recordar en todo momento que la intriga va por encima del terror. Entonces narrativamente va bien, pero en la ejecución es bastante pobre.

En muchas ocasiones la lentitud, el llevar las cosas con calma, es la mejor opción de cara al suspenso. Pero hablamos de 9 capítulos que rondan la hora cada uno. Si que es verdad que a veces rompe esa pasividad con la que avanza la historia con momentos de frenesí, y alguna que otra lucha contra seres de sombras. Pero en norma general, avanza demasiado lento. Al final todo cobra sentido (a medias), sí, pero no puedes mantenerme pensando y tratando de descifrar lo que me quieres decir por más de 3 capítulos seguidos, porque sencillamente el espectador se aburre. Personalmente pensé en dejarla varias veces pero, más por compromiso que por otra cosa, logré terminarla.

En resumen, no hay otra forma mejor de describirla que “otra serie juvenil de Netflix que intenta encajar”. Para gustos los colores, habrá quienes la disfruten más de lo que pude hacerlo yo. Mala del todo no es, como digo, es un rompecabezas, y es divertido, pero hasta la diversión tiene límites si se extienden en el tiempo. El final deja abierta la posibilidad de una segunda temporada, pero a día de hoy todavía no hay noticias de la misma; y todos sabemos cómo es Netflix con sus series. Y si, parecía que la segunda iba a subir un poco más el listón, pero aquí seguimos esperando.


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